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Última actualización: Ene 16, 2019

Así se retracta obispo que negó la virginidad de María

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Mons. Manuel Linda, Obispo de Porto (Portugal). Foto: Diócesis de Porto

El Obispo de Porto (Portugal), Mons. Manuel Linda, negó la virginidad de María, la Madre de Dios, pero tras el escándalo generado entre los fieles se vio obligado a retractarse.

En una entrevista publicada por el sitio web portugués Observador.pt, el Prelado dijo que “nunca debemos referirnos a la virginidad física de la Virgen María”.

“El Antiguo Testamento dice muchas veces que Jesús iba a nacer de una doncella, hija de Israel, que fuera simple, pobre y humilde. Pero la verdad esa es apenas una referencia a la devoción plena de esa mujer a Dios. El don de ser madre de Dios fue dado a María porque ella tenía un corazón indiviso. Lo que importa es la plena donación”, explicó el Prelado.

“Con certeza hay mujeres con el himen roto (la membrana vaginal que suele desgarrarse en la primera relación sexual) que son más vírgenes en el sentido de la plena devoción a Dios que algunas con el himen intacto”, agregó.

El 26 de diciembre, el sitio web Observador agregó una aclaración solicitada por el Obispo que decía lo siguiente: “Este texto fue modificado a las 15 horas del 26 de diciembre para clarificar la posición del Obispo de Porto, Don Manuel Linda, relativa al dogma de la virginidad perpetua de María”.

El añadido solicitado por el Obispo fue colocado en negritas, pero no es una declaración textual sino que señala que “el obispo de Porto, Don Manuel Linda, sin negar el dogma de la virginidad perpetua de María proclamado por la doctrina de la Iglesia Católica, refirió al Observador que ‘nunca debemos referirnos a la virginidad física de la Virgen María’”.

Tras el escándalo generado entre los fieles en Portugal, el Obispo también dedicó un espacio de su homilía en la Misa de Navidad para señalar que “no habría Navidad sin la Virgen Santa María. Aquella que, de acuerdo con la fe de la Iglesia –¡que es también mi fe!– es proclamada ‘virgen antes, durante y después del parto’ de manera expresa en el Sínodo de Milán (año 390), o ‘Mater intacta’, como decimos en las letanías. La saludamos y le agradecemos profundamente por su insustituible contribución a la historia de nuestra salvación”.

Aunque el Obispo se retractó de su postura, el P. Anselmo Borges, profesor de la Universidad de Coimbra a quien el Observador también consultó sobre los temas que preguntó al Prelado, dijo que Jesucristo no es el hijo de una mujer virgen y fue concebido por María y José “como cualquier otro niño”.

El sacerdote consideró al respecto que “la teología no es un tratado de biología” y que la virginidad de María permite explicar “la importancia de Jesús en cuanto hijo especial de Dios”.

“María y José supieron más tarde y se dieron cuenta del hijo especial que había tenido. Cualquier madre se espanta con los hijos y con María y José ocurrió lo mismo. Nuestra Señora es especial porque se convirtió al mensaje de Jesús. A veces lo entendía, a veces no”, dijo el sacerdote.

El dogma de la virginidad perpetua de la Virgen María establece que la Madre de Dios fue virgen antes, durante y después del parto.

El Catecismo de la Iglesia Católica se refiere al tema en los numerales que van del 496 al 507.

El numeral 499 señala al respecto que “la profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María (…) incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre (…). En efecto, el nacimiento de Cristo ‘lejos de disminuir consagró la integridad virginal’ de su madre. La liturgia de la Iglesia celebra a María como la Aeiparthénon, la ‘siempre-virgen’”.

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