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Última actualización: Dic 09, 2018

Nunzio Sulprizio y Carlo Acutis: Modelos de santidad para los millennials

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Este 3 de octubre comenzó el Sínodo sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional; por ello presentamos a dos jóvenes cuyo testimonio ha sido propuesto por la Iglesia como modelos de santidad para los millennials, como se denomina a los miembros de la generación actual. Se trata del Beato Nunzio Sulprizio y el Venerable Carlo Acutis, cuyas vidas figuran en la sección de “Jóvenes testigos” del sitio web oficial del Sínodo. El primero será canonizado el 14 de octubre por el Papa Francisco y el segundo fue declarado venerable en julio de este año. Nunzio es considerado como el patrono de los niños explotados y los trabajadores, mientras que Carlo es conocido como el “Ciberapóstol de la Eucaristía”. Aunque Nunzio nació a principios del siglo XIX y Carlo a finales del XX, las vidas de ambos están unidas por la devoción a la Eucaristía y al Rosario, por la nacionalidad italiana y porque murieron a causa del cáncer. Nunzio Sulprizio Nunzio se distinguió por su alma fuerte y audaz, que lo ayudó a resistir las dificultades y sufrimientos que atravesó durante su vida. Nació en 1817 y quedó huérfano a los seis años de edad. Fue enviado a vivir con su abuela, una mujer de fe que lo cuidó hasta que falleció, cuando Nunzio tenía nueve años. El muchacho comenzó a trabajar en la herrería de su tío, quien lo golpeaba sin razón alguna, lo dejaba sin comer y lo enviaba a hacer recados peligrosos, llegando a entregar pedidos en la ladera de una montaña en medio del frío y el hielo. Sin importar que estuviera enfermo y con un pie gangrenado, Nunzio tenía que trabajar; sin embargo, enfrentó su dolorosa y penosa situación con una actitud santa. Una biografía, suya publicada en el sitio web de los salesianos en Turín, revela que cuando podía, el joven se refugiaba en una iglesia para buscar consuelo en Jesús Eucaristía, a quien consideraba su gran amigo, y que asistir a la Misa dominical era para él un gran alivio. Además, ofrecía sus sufrimientos “en reparación por los pecados del mundo”, para “hacer la voluntad de Dios” y “ganarse el Paraíso”. Nunzio tuvo que ser hospitalizado debido a las infecciones que sufría. Allí, el tío de su padre se enteró de las condiciones inhumanas con las que había sido tratado y lo puso bajo el cuidado del coronel Felice Wochinger, conocido por su caridad hacia los pobres. En el hospital, Nunzio hizo su Primera Comunión y conoció a San Gaetano Errico, fundador de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y María, que le dijo al joven que podía ingresar a su orden cuando tuviera la edad indicada. La salud del beato mejoró, pero no por mucho tiempo, pues se descubrió que padecía cáncer a los huesos. Antes de morir, cuando tenía 19 años, Nunzio dijo al coronel Wochinger: “Alégrate. Desde el Cielo siempre te voy a ayudar”. El joven falleció el 5 de mayo de 1836 en Nápoles y fue beatificado en 1963 por el Beato Pablo VI en el Vaticano. Durante la ceremonia, el Pontífice indicó a los jóvenes que “el periodo de la juventud no debe considerarse como la edad del libertinaje, de las caídas inevitables, de crisis invencibles, de pesimismos desalentadores y de egoísmos exacerbados”. “Él os dirá que ser joven es una gracia”, afirmó. “Os demostrará que vosotros, jóvenes, podéis regenerar en vosotros mismos el mundo donde habéis sido llamados a vivir por la Providencia, y que a vosotros os toca, en primer lugar, consagraros a la salvación de una sociedad que tiene precisamente necesidad de espíritus fuertes y decididos”, afirmó el Santo Padre. Carlo Acutis Carlo Acutis nació el 3 de mayo de 1991 en Londres (Inglaterra), donde vivía su familia por motivos laborales. Años más tarde se trasladaron a Milán (Italia). Hizo su Primera Comunión a los siete años y desde entonces su vida estuvo marcada por un profundo amor hacia la Eucaristía, a la que consideraba como una “autopista hacia el cielo”. Asistía a Misa todos los días y también rezaba el Rosario, impulsado por su devoción a la Virgen María, a quien consideraba su confidente. Además, daba clases de catecismo a los niños y ayudaba a los más necesitados. Su intensa vida espiritual lo llevó a crear lo que algunos llamaron el “kit para hacerse santo”, que estaba compuesto por la Misa, la Comunión, el Rosario, la lectura diaria de la Biblia, la confesión y el servicio a los demás. Una biografía suya recoge las palabras que él pronunció sobre sus ideales: “Nuestra meta debe ser el infinito, no el finito. El Infinito es nuestra Patria. Desde siempre el Cielo nos espera”. Por otro lado, Acutis desarrolló desde pequeño su talento por la informática y fue considerado un genio por los adultos que lo conocieron. Así, unió su afición por la informática con su celo evangelizador, y creó exposiciones virtuales sobre temas de fe. Una de las más destacadas la realizó cuando tenía 14 años de edad y trata sobre los milagros eucarísticos en todo el mundo. Cuando descubrió que tenía leucemia, Acutis ofreció sus sufrimientos por el Papa y la Iglesia. Murió el 12 de octubre de 2006 en la fiesta de la Virgen del Pilar, con 15 años de edad.

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