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Última actualización: Dic 09, 2018

Nuevo Nuncio en Bolivia alienta a vivir como un pueblo consagrado al Señor

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Con un saludo de agradecimiento a los obispos, sacerdotes y laicos, el nuevo Nuncio Apostólico en Bolivia, Mons. Angelo Accatino, celebró su primera Misa pública en la Catedral Metropolitana Nuestra Señora de La Paz. El nombramiento, por parte del Papa Francisco, fue hecho público el 12 de septiembre de 2017. Hasta esa fecha, Mons. Accatino se desempeñaba como consejero de la Nunciatura Apostólica en Turquía. En la Eucaristía del 3 de febrero, Mons. Accatino reflexionó sobre el don y la consecuencia de ser un pueblo consagrado al Señor. Explicó que “por la sangre de Cristo, todos somos consagrados en el bautismo. En este sentido todos los bautizados somos llamados a vivir la condición de consagrados según el estado de vida… cada bautizado tiene que dar testimonio de vida en Cristo”. “Sin embargo la Iglesia reconoce que la consagración, aunque no de forma exclusiva, toma su sentido más profundo en la vida religiosa, ya que el fin último es una donación de sí mismo para servirle de manera incondicional y distintiva, ósea entregarse por completo”, agregó. En ese sentido llamó a renunciar al mundo, que no significa “encerrarse en sí mismos, en la cáscara de nuestras certezas o elevar barreras sociales”, sino purificarse para liberarse de todo lo que intoxica y ahoga las comunidades, como la corrupción, el egoísmo, la envidia y el odio. “Ser auténticos testigos del amor de Dios es algo que se aprende viviendo en este mundo, compartiendo las dificultades y problemas de nuestros hermanos, sin dejar de mirar a Dios y sin dejar que Dios deje de mirarnos”, sostuvo Mons. Accatino De esta manera, “que los ojos con que miramos, los brazos con los que abrazamos y el corazón con que amamos sean no los nuestros, sino los de Cristo”. Para ser alivio para los hermanos, la primera indicación según el Nuncio es “consolar”, ya que “el dolor y el sufrimiento hacen parte de nuestro vivir como resultado del pecado original”. Frente a esta realidad, “lo único que se puede hacer es ayudarnos mutuamente sin juzgarnos, ya que todos compartimos la misma condición de pecadores”. La siguiente actitud es “anunciar y predicar el Evangelio” con el testimonio de la propia vida cristiana. Mons Accatino también destacó la santidad de la Beata Nazaria Ignacia, fundadora de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia y que será la primera santa boliviana. Esto luego que fuera comprobada su intercesión en la curación milagrosa de una religiosa de su congregación. El Nuncio recordó su entrega a través del cuidado de los ancianos, la promoción de la dignidad, el derecho de las mujeres y el fomento de la educación, e hizo suyas las palabras de la beata: “Quiero levantar a Bolivia de su frustración, no quiero solo pan para su pobres, ni repartir limosnas que se recogen de la caridad, sino elevar la dignidad de este pueblo”.

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