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Última actualización: Ago 18, 2017

Así recuerdan en Misa de exequias a fallecido sacerdote apuñalado en Catedral de México

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En la Misa de exequias, celebrada la noche del 3 de agosto en la Catedral Primada de México, el Obispo Auxiliar, Mons. Antonio Ortega Franco, dio un mensaje de aliento y esperanza a la familia del fallecido P. José Miguel Machorro Alcalá. El P. Machorro Alcalá falleció el 3 de agosto a las 12:36 p.m. (hora local), tras un doloroso proceso que comenzó el 15 de mayo de este año al ser atacado y apuñalado en la Catedral Primada de México, al terminar de celebrar la última Misa del día. El agresor del sacerdote fue identificado como Juan René Silva Martínez, de 32 años, que padecería un “trastorno psicótico”. Tras la muerte del P. Machorro, las autoridades mexicanas anunciaron que Silva Martínez, internado actualmente en el Centro Varonil de Readaptación Psicosocial (CEVAREPSI) de Ciudad de México, sería juzgado por homicidio calificado. Los familiares recibieron también un mensaje de condolencias del Arzobispo Primado de México, Cardenal Norberto Rivera, que se encuentra en Estados Unidos participando en la 135° Convención de los Caballeros de Colón. En su homilía, Mons. Ortega Franco destacó que para todos los sacerdotes “este momento representa un gran compromiso”. “La cultura está entre la lucha del bien y del mal; de la luz que es la alegría que nos da Cristo y las tinieblas que son la mentira, la corrupción y la violencia; esta es la cultura de la muerte que en este momento nos rodea tanto”. “Al vivir las distintas definiciones del hombre formamos la cultura, que es un conjunto de valores o antivalores que logramos tener a través de procesos, a veces dolorosos. Una lucha, muchas veces dramática y difícil. Por eso es importante este momento tan especial en torno a nuestro hermano, el P. José Miguel”, dijo. Mons. Ortega Franco está a cargo de la IV Vicaría de la Arquidiócesis Primada de México y fue quien recibió en esta zona episcopal al P. Machorro, que pertenecía a la Diócesis de Papantla y no se incardinó a la Arquidiócesis de México. El Prelado también destacó la educación en cultura de amor y respeto con que el P. Machorro fue criado por sus padres, y destacó el apoyo que recibió en su vida sacerdotal. En declaraciones recogidas por el semanario Desde la Fe, de la Arquidiócesis de México, el P. Julián López Amozurrutia, Canónico Teólogo de la Catedral, dijo que el P. Machorro fue “un hermano sacerdote que derrama su sangre en un altar, en el Altar del Perdón que es el lugar donde México pide perdón por sus pecados”. “Nosotros pedimos al Señor por su eterno descanso y también pedimos por las necesidades de México que requiere de mucha reconciliación y de mucha paz; debemos enfrentar la violencia con las armas del amor y de la solidaridad, y lo que pedimos al Señor es que la muerte de nuestro hermano sacerdote sirva para la reconciliación de México”, dijo. Por su parte, el P. José de Jesús Aguilar subrayó que “la muerte de cualquier sacerdote es una pérdida para la Iglesia local y universal, porque es una persona menos en la impartición de los sacramentos y en la lucha por el Reino de Dios”. “Él se convierte en modelo de entrega hacia los demás porque hay muchas personas inocentes, que como él, han sido atracados por el mal”, señaló.

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