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Última actualización: Jul 25, 2017

El Corazón de la Madre vencerá a la guerra, dice Cardenal Parolin en Santuario de Fátima

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En la Misa de la vigilia en el atrio del Santuario de la Virgen de Fátima, el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, aseguró que el Inmaculado Corazón de María será quien derrote los embates de la guerra en el mundo. “Al final, quien vencerá a la guerra es un corazón: el Corazón de la Madre obtendrá la victoria al frente de millones de hijos e hijas suyas”, expresó en su homilía ante cientos de miles de fieles presentes. En ese sentido, el Purpurado indicó que la Virgen “nos invita a alistarnos en esta lucha de su divino Hijo, especialmente rezando cada día el Rosario por la paz en el mundo”, sobre todo, tras su aparición en Fátima en la que trajo “un mensaje de consuelo y de esperanza para la humanidad en guerra y para la Iglesia que sufre: ‘Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará’”. “Aunque todo depende de Dios y de su gracia, tenemos que actuar como si todo dependiera de nosotros, pidiendo a la Virgen María que el corazón de las personas, el hogar de las familias, el camino de los pueblos y el alma fraterna de toda la humanidad estén consagrados a ella y puestos bajo su protección y guía. Ella quiere que la gente se le entregue. ‘Si hacéis lo que yo os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz’”, añadió. El Cardenal Parolin destacó que hoy millones de personas viven en medio de “conflictos sin sentido”, inclusive en lugares que en otro tiempo se consideraban “seguros”. Por lo tanto, recalcó el pedido Fátima de perseverar en la consagración a su Corazón Inmaculado con la oración del Rosario. Y aunque no se vean los resultados inmediatamente, indicó que “tarde o temprano dará fruto”. “La oración es un tesoro que está en las manos de Dios y que él hace que se multiplique según sus tiempos y sus planes, muy distintos a los nuestros”. El Purpurado afirmó que los seres humanos “consiguen esta victoria” cuando son capaces de “realizar un sacrificio que se convierte en una reparación”. “Cristo la lleva a cabo, mostrando que su forma de amar es la misericordia. Ese exceso de amor lo vemos en la cruz de Jesús: carga con el odio y la violencia que caen sobre él, sin insultar ni amenazar con la venganza, sino perdonando, mostrando que existe un amor más grande. Su muerte es la victoria sobre el mal desatado por sus verdugos, que somos todos nosotros: Jesús crucificado y resucitado es nuestra paz y nuestra reconciliación”, aseguró. El Cardenal Parolin también pidió que “con la generosidad y la fortaleza de María”, todos ofrezcan su “cuerpo a Jesús para que siga viviendo entre los hombres”. “Ofrezcámosle nuestras manos para acariciar a los pequeños y pobres; nuestros pies para ir al encuentro de los hermanos; nuestros brazos para sostener a los que son débiles y trabajar en la viña del Señor; nuestra mente para pensar y realizar proyectos iluminados por el Evangelio; y sobre todo nuestro corazón para amar y tomar decisiones de acuerdo con la voluntad de Dios”. “Que así nos modele la Virgen Madre, estrechándonos en su Corazón Inmaculado, como hizo con Lucía y los beatos Francisco y Jacinta Marto”, concluyó.

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